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Más allá del extractivismo: el rol clave de las humanidades situadas en el sur austral de Chile

Dr. Alex Pavié

Director Dpto. Humanidades y Arte

En un escenario académico y económico dominado por métricas utilitaristas y la exigencia de rentabilidad inmediata, un ensayo académico pone de relieve el valor crucial de las humanidades en la cuenca sur-austral chilena. Frente a la tendencia de priorizar casi con exclusividad la innovación técnica y las ciencias aplicadas, la investigación sostiene que las disciplinas humanísticas no son un adorno intelectual, sino herramientas de «conocimiento situado» fundamentales para comprender y transformar la realidad regional.

La Región de Los Lagos, caracterizada por sus cuencas, archipiélagos y un dinámico borde costero, enfrenta fuertes tensiones asociadas al modelo extractivista de las industrias acuícola, silvoagropecuaria e inmobiliaria. Según el texto, ver al territorio únicamente como una plataforma productiva o un atractivo turístico invisibiliza pasivos socioambientales graves —como la proliferación de algas nocivas ligadas a la salmonicultura, la contaminación de turberas y ríos, y la parcelación del bosque nativo—. Si bien las ciencias exactas y la ingeniería miden cuantitativamente estos desequilibrios, son las humanidades, la ética ambiental y la literatura las encargadas de traducir esos datos en experiencias humanas y cuestionar los modelos de «desarrollo» que los originan.

Asimismo, el documento resalta el papel de la historia social, la antropología y la lingüística en la descolonización de la memoria. En zonas como la cuenca del Rahue y Chiloé, marcadas por el despojo del pueblo Mapuche-Huilliche y procesos asimétricos de colonización, las investigaciones permiten superar la retórica de una convivencia armónica superficial o la simple folklorización turística. Desentrañar archivos, topónimos y relatos orales valida las demandas territoriales como reivindicaciones legítimas de memoria histórica y soberanía biocultural.

Frente al cuestionamiento de por qué invertir recursos en humanidades en zonas con brechas salariales o déficit de infraestructura, el ensayo refuta que prescindir del pensamiento crítico deja a la técnica sin rumbo ético, reduciendo la gestión política a la administración de intereses corporativos. Además, se evidencia su aporte práctico en la sociedad: peritajes antropológicos en disputas de derechos de agua, resguardo del patrimonio comunitario y fortalecimiento de la educación ciudadana.

En definitiva, cultivar las humanidades en el sur de Chile se perfila no como un lujo teórico, sino como un ejercicio de supervivencia democrática y ecológica: la condición necesaria para que el territorio no solo sea explotado, sino que logre pensarse a sí mismo desde sus propias memorias y complejidades.

Más allá del extractivismo: el rol clave de las humanidades situadas en el sur austral de Chile

Dr. Alex Pavié

Director Dpto. Humanidades y Arte

En un escenario académico y económico dominado por métricas utilitaristas y la exigencia de rentabilidad inmediata, un ensayo académico pone de relieve el valor crucial de las humanidades en la cuenca sur-austral chilena. Frente a la tendencia de priorizar casi con exclusividad la innovación técnica y las ciencias aplicadas, la investigación sostiene que las disciplinas humanísticas no son un adorno intelectual, sino herramientas de «conocimiento situado» fundamentales para comprender y transformar la realidad regional.

La Región de Los Lagos, caracterizada por sus cuencas, archipiélagos y un dinámico borde costero, enfrenta fuertes tensiones asociadas al modelo extractivista de las industrias acuícola, silvoagropecuaria e inmobiliaria. Según el texto, ver al territorio únicamente como una plataforma productiva o un atractivo turístico invisibiliza pasivos socioambientales graves —como la proliferación de algas nocivas ligadas a la salmonicultura, la contaminación de turberas y ríos, y la parcelación del bosque nativo—. Si bien las ciencias exactas y la ingeniería miden cuantitativamente estos desequilibrios, son las humanidades, la ética ambiental y la literatura las encargadas de traducir esos datos en experiencias humanas y cuestionar los modelos de «desarrollo» que los originan.

Asimismo, el documento resalta el papel de la historia social, la antropología y la lingüística en la descolonización de la memoria. En zonas como la cuenca del Rahue y Chiloé, marcadas por el despojo del pueblo Mapuche-Huilliche y procesos asimétricos de colonización, las investigaciones permiten superar la retórica de una convivencia armónica superficial o la simple folklorización turística. Desentrañar archivos, topónimos y relatos orales valida las demandas territoriales como reivindicaciones legítimas de memoria histórica y soberanía biocultural.

Frente al cuestionamiento de por qué invertir recursos en humanidades en zonas con brechas salariales o déficit de infraestructura, el ensayo refuta que prescindir del pensamiento crítico deja a la técnica sin rumbo ético, reduciendo la gestión política a la administración de intereses corporativos. Además, se evidencia su aporte práctico en la sociedad: peritajes antropológicos en disputas de derechos de agua, resguardo del patrimonio comunitario y fortalecimiento de la educación ciudadana.

En definitiva, cultivar las humanidades en el sur de Chile se perfila no como un lujo teórico, sino como un ejercicio de supervivencia democrática y ecológica: la condición necesaria para que el territorio no solo sea explotado, sino que logre pensarse a sí mismo desde sus propias memorias y complejidades.