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Arte y Memoria: Estudiantes chilenos denuncian la violencia de género a través de una “cartografía textil” que fue vandalizada

En un esfuerzo por visibilizar y reflexionar sobre la violencia machista, estudiantes de pedagogía en artes visuales de la Universidad de Los Lagos, crearon una impactante obra de arte colaborativa titulada “Hilos de violencia Femicida”. La iniciativa, que busca documentar casos reales y rendir homenaje a las víctimas, terminó siendo objeto de vandalismo durante su exhibición, lo que evidenció la profunda tensión social que genera el tema.

El proyecto surgió en el marco del curso “Género, Educación y Sociedad Contemporánea”, impulsado por la académica del Dpto. de Humanidades y Arte Dra. Catalina Montenegro-González, en un trabajo conjunto con las académicas Karen Navarrete-Astete y Ninoska Schenffeldt-Ulloa. El objetivo de este curso fue dotar a los/as futuros/as docentes de arte de herramientas pedagógicas y didácticas para abordar problemáticas sociales en sus futuras carreras y diversos escenarios laborales. Esta iniciativa académica ha sido publicada recientemente en Art Education, 79(3), 37-44. Cabe destacar aquí que es el primer equipo chileno en publicar en esta prestigiosa revista.

 

Bordando la memoria: Los detalles de la obra

La obra central consistió en un mapa textil de Chile elaborado sobre una tela de 3 por 1,5 metros. A través de técnicas de bordado, los estudiantes mapearon 500 casos de femicidio ocurridos en el país entre los años 2015 y 2022.

Con el propósito de dignificar a las víctimas y evitar que sus muertes fueran reducidas a estadísticas anónimas en los medios, el grupo de estudiantes estampó los nombres de las mujeres asesinadas en sus respectivas regiones utilizando tinta roja, y tinta azul para los casos de mayor notoriedad pública. La cartografía incluyó también hebras de lana colgantes que funcionaban como un contador visual: cada nudo representaba un femicidio, cada hilo equivalía a un año, y los distintos colores indicaban la tipología del femicidio.

El proceso de creación fue catalogado por el estudiantado como una instalación conmovedora y transformadora, y tomó 16 semanas de trabajo colaborativo.

 

Incomodidad y vandalismo en los pasillos universitarios

Una vez finalizada, la obra fue instalada en un pasillo de la universidad con la intención de fomentar la reflexión sobre la memoria y el sentido de justicia frente a la violencia de género.

Sin embargo, la instalación causó incomodidad en algunos sectores y fue vandalizada. Los hilos centrales del mapa, que correspondían a las regiones con la mayor densidad de casos de femicidio, fueron cortados.

Lejos de considerar este acto destructivo como un fracaso, el equipo detrás del proyecto analizó la vandalización como una manifestación del malestar que provoca hacer visibles estos problemas. Las autoras señalaron que este ataque invitó a debatir el rol del arte en el espacio público, llegando a interpretar el vandalismo como una especie de “performance” que, paradójicamente, le otorgó mayor importancia y visibilidad a la obra.

La experiencia demostró que las cartografías textiles no solo sirven como visualizadores de datos y actos simbólicos de justicia, sino que son herramientas innovadoras y multidisciplinarias para la formación docente. Estas metodologías promueven la resistencia social y abren el debate sobre temas sensibles y silenciados, demostrando el poder del arte como motor de transformación.

Para ahondar en más detalles de esta prestigiosa publicación y citar este importante artículo académico, se debe hacer de la siguiente forma:

  • Montenegro-González, C., Navarrete-Astete, K., & Schenffeldt-Ulloa, N. (2026). Textile Cartography Pedagogy for Challenging Gender-Based Violence Through Art Education. Art Education, 79(3), 37–44. https://doi.org/10.1080/00043125.2026.2670972

Arte y Memoria: Estudiantes chilenos denuncian la violencia de género a través de una “cartografía textil” que fue vandalizada

En un esfuerzo por visibilizar y reflexionar sobre la violencia machista, estudiantes de pedagogía en artes visuales de la Universidad de Los Lagos, crearon una impactante obra de arte colaborativa titulada “Hilos de violencia Femicida”. La iniciativa, que busca documentar casos reales y rendir homenaje a las víctimas, terminó siendo objeto de vandalismo durante su exhibición, lo que evidenció la profunda tensión social que genera el tema.

El proyecto surgió en el marco del curso “Género, Educación y Sociedad Contemporánea”, impulsado por la académica del Dpto. de Humanidades y Arte Dra. Catalina Montenegro-González, en un trabajo conjunto con las académicas Karen Navarrete-Astete y Ninoska Schenffeldt-Ulloa. El objetivo de este curso fue dotar a los/as futuros/as docentes de arte de herramientas pedagógicas y didácticas para abordar problemáticas sociales en sus futuras carreras y diversos escenarios laborales. Esta iniciativa académica ha sido publicada recientemente en Art Education, 79(3), 37-44. Cabe destacar aquí que es el primer equipo chileno en publicar en esta prestigiosa revista.

 

Bordando la memoria: Los detalles de la obra

La obra central consistió en un mapa textil de Chile elaborado sobre una tela de 3 por 1,5 metros. A través de técnicas de bordado, los estudiantes mapearon 500 casos de femicidio ocurridos en el país entre los años 2015 y 2022.

Con el propósito de dignificar a las víctimas y evitar que sus muertes fueran reducidas a estadísticas anónimas en los medios, el grupo de estudiantes estampó los nombres de las mujeres asesinadas en sus respectivas regiones utilizando tinta roja, y tinta azul para los casos de mayor notoriedad pública. La cartografía incluyó también hebras de lana colgantes que funcionaban como un contador visual: cada nudo representaba un femicidio, cada hilo equivalía a un año, y los distintos colores indicaban la tipología del femicidio.

El proceso de creación fue catalogado por el estudiantado como una instalación conmovedora y transformadora, y tomó 16 semanas de trabajo colaborativo.

 

Incomodidad y vandalismo en los pasillos universitarios

Una vez finalizada, la obra fue instalada en un pasillo de la universidad con la intención de fomentar la reflexión sobre la memoria y el sentido de justicia frente a la violencia de género.

Sin embargo, la instalación causó incomodidad en algunos sectores y fue vandalizada. Los hilos centrales del mapa, que correspondían a las regiones con la mayor densidad de casos de femicidio, fueron cortados.

Lejos de considerar este acto destructivo como un fracaso, el equipo detrás del proyecto analizó la vandalización como una manifestación del malestar que provoca hacer visibles estos problemas. Las autoras señalaron que este ataque invitó a debatir el rol del arte en el espacio público, llegando a interpretar el vandalismo como una especie de “performance” que, paradójicamente, le otorgó mayor importancia y visibilidad a la obra.

La experiencia demostró que las cartografías textiles no solo sirven como visualizadores de datos y actos simbólicos de justicia, sino que son herramientas innovadoras y multidisciplinarias para la formación docente. Estas metodologías promueven la resistencia social y abren el debate sobre temas sensibles y silenciados, demostrando el poder del arte como motor de transformación.

Para ahondar en más detalles de esta prestigiosa publicación y citar este importante artículo académico, se debe hacer de la siguiente forma:

  • Montenegro-González, C., Navarrete-Astete, K., & Schenffeldt-Ulloa, N. (2026). Textile Cartography Pedagogy for Challenging Gender-Based Violence Through Art Education. Art Education, 79(3), 37–44. https://doi.org/10.1080/00043125.2026.2670972